Es cierto que la tradición oriental antigua (mitología, textos bíblicos, etc) y la arqueología contemporánea están de acuerdo en señalar que el origen de la viña cultivada y el consumo de vino data del año 3.000 antes de Cristo, en la región del Caucas y los montes Zagros (actual Persia) y que se extiende hacia las tierras catalanas a partir del siglo ocho y siete antes de Cristo a través de los fenicios y los griegos.

Desde sus inicios y de generación en generación, el vino y el cava han sido universalmente el complemento perfecto de las comidas, acentúan el gusto de los alimentos y crean un ambiente único en la mesa. Así, no es extraño que muchos gastrónomos los utilicen como condimento para sus platos. Y es que el vino y el cava, fuente de placer y salud, destacan por sus calidades culinarias.